El Partido Socialista ha asumido con responsabilidad su participación en el proceso de negociación para la reforma de la Ley de la Comarca del Bierzo, hasta el punto de no meter presión política para dar un margen de confianza a la mesa negociadora de la que debería salir un documento de consenso sobre esta importante Ley. Sin embargo, el enrocamiento de los populares en algún punto de esta reforma, nos han obligado a los socialistas bercianos a hacer público nuestro malestar y nuestra insatisfacción por el momento en el que se encuentran las negociaciones y la “hoja de ruta” diseñada por el Partido Popular.
En primer lugar, desde el PSOE comarcal tenemos que manifestar que rechazamos cualquier reforma que en lugar prioritario no establezca dos objetivos fundamentales. Los dos objetivos que están reclamando y esperan todos los bercianos con esta reforma: DESARROLLO DE COMPETENCIAS Y FINANCIACIÓN ADECUADA PARA ELLO.
No plantearse estos objetivos como irrenunciables supondría una traición a los intereses de la comarca del Bierzo. Aquí y ahora tenemos que denunciar, sin embargo, que la prioridad del PP es el cambio del modelo de elección en el Consejo Comarcal del Bierzo; algo esto que entendemos es secundario para los ciudadanos.
Desde el PSOE, en aras de lograr ese objetivo de acercar la administración a los administrados, estamos dispuestos a que desde la Junta se puedan articular mecanismos intermedios a la transferencia definitiva de competencias. Etapas previas tales como encomiendas de gestión o delegaciones de competencias. En definitiva, estamos abiertos a estos procedimientos intermedios con tal de que el Consejo sea quien tenga la mayor responsabilidad posible en la resolución de los problemas de las entidades locales y ciudadanos de la comarca.
Enlazando con este punto, los socialistas consideramos imprescindible que estas nuevas funciones que debe pasar a desempeñar el Consejo Comarcal estén dotadas de la financiación estable suficiente para llevarlas a cabo. Para ello, también estamos abiertos a que la vía de la financiación sea a través de subvenciones finalistas para cada encomienda (con un procedimiento de actualización automático para que estas no generen déficit a las arcas del Consejo Comarcal) o con una partida global derivada de la participación porcentual en algunos de los tributos de los que recauda el Gobierno autonómico en nuestra comarca.
Sea como fuera, estas son las dos exigencias que están formulando todos los bercianos –independientemente de su filiación política- y centrar el debate en el sistema de elección es defraudar a los habitantes de la comarca. Una comarca, la única con singularidades reconocidas en la actual Estatuto, que no puede peder más el tiempo con brindis al sol, como los de la actual Ley de la Comarca, en los que se deja entrever lo que podría llegar a ser algún día, sin que se obligue a nadie para que esas expectativas lleguen a materializarse en unos plazos razonables.